Aquel Jueves no podía ser distinto y después de cerrar el Hamburgo Miguel y Andrés apuraban sus copas en el Flower mientras sonaba de fondo una canción de Joaquin Sabina. Esa noche Andrés le contaba a Miguel sus teorías de conspiración relacionadas con el fin del mundo, Miguel, muy atento a sus palabras, encendió el que sería su último cigarrillo antes de irse a casa a dormir.
La conversación fue interrumpida por el sonido del teléfono, era un mensaje de Carolina que decía: “¿Me recoges?” Algo bastante extraño para ser jueves. La sonrisa de Miguel delataba la procedencia del mensaje y Andrés le volvió a decir lo de siempre: “La putita esa va a acabar contigo”.
Miguel: No la llames así, es buena chica.
Andrés: Sí, buenísima.
Miguel: ¿Qué tienes encontra de ella?.
Andrés: ¿Yo? Nada, solo que pienso que acabará volviéndote loco y tú eres una persona muy ordenada y con las cosas muy claras en la vida para andar con semejante bicho.
Miguel: Solo me divierto y nada más, no te procupes, no terminare casándome con ella, sé de sobra que no es el tipo de persona con la que quisiera compartir mi vida.
Andrés: No creas, cada vez que te la follas estás un paso más cerca, además, no pienses que eres el único, seguro que además de follarte a tí y a su novio tiene alguno más que se la beneficia y como sigas quedando con ella terminarás enamorándote y siendo tú el cornudo.
Miguel: Mejor dejemos la conversación.
Andrés: Claro, ya no te interesa lo que te estoy diciendo, nunca aceptas las críticas que más que una crítica es un consejo de amigo.
Miguel: Lo sé Andrés, no me mal interpretes.
Andrés: No pasa nada.
Miguel: Bueno tío, te dejo voy a buscar a Carolina.









